Dentro de los trastornos de ansiedad, esta afección es la más frecuente y más llamativa, por la intensidad de sus síntomas y el malestar que provoca en la persona. Porque altera su vida cotidiana e interfiere en sus proyectos, metas e intereses. En muchos casos también afecta sus vínculos y su vida social.

Por eso, la persona se va sintiendo cada vez peor a medida que sucede cada nuevo episodio, y lo vive como algo terrible, no solamente por el sufrimiento que le produce, sino porque va perdiendo poco a poco  la capacidad de disfrutar y  conectarse con sus metas y deseos más profundos. Este circuito repetitivo le genera una gran frustración y desgaste gradual.

El ataque de Pánico  es un desequilibrio entre las emociones, pensamientos y reacciones corporales frente a una situación, que dispara una señal de miedo, una reacción de peligro se ha desconectado.

El miedo es una señal esperable, normal y hasta necesaria, cuando es activada por un estímulo claro. La persona reconoce a qué le tiene miedo, de manera más o menos precisa. Pero cuando ese miedo se activa por una sensación difusa, y aumenta su intensidad, entonces se desatan reacciones corporales como sudoración, taquicardia, etc, que están asociadas a una señal de peligro. Y la dificultad para reconocer la fuente de peligro, aumenta la ansiedad, generando una nueva reacción que se suma a la anterior, como una bola de nieve.

Luego, la persona sentirá temor a volver a pasar por un episodio similar, acumulando de esta manera, más ansiedad, más temor, más reacciones corporales desagradables, y más malestar.

Cómo podemos tratar este cuadro desde las terapias de integración basadas en los nuevos descubrimientos de las Neurociencias?

Hemos comprobado a lo largo de los  años, que el Ataque de Pánico puede tratarse con éxito y a corto plazo, cuando la abordamos con una combinación de TERAPIAS de alta eficacia.  Porque logramos reequilibrar el vínculo entre pensamientos, emociones, y la reacciones corporales; a través de ejercicios sencillos y fáciles de aplicar, modificamos las conexiones neuronales gracias a la plasticidad neuronal y a la capacidad de regeneración de las neuronas. Generamos un cambio en la estructura y funcionamiento del cerebro, generando «nuevas rutas» en nuestro sistema nervioso, y logramos reducir notablemente el malestar, la ansiedad y la angustia, en pocas sesiones y con resultados permanentes.  Este método, hace que la persona recupere la calma, y se reencuentre con sus propios recursos, tanto mentales como emocionales. Y junto con esta modificación a nivel bioquímico y neuronal,  revisamos el campo de los pensamientos e ideas, para lograr una forma más beneficiosa.

De este modo diseñamos  un tratamiento eficaz, completo, e integral, donde la persona se siente protagonista de su proceso, y disfruta plenamente de recuperar su bienestar, de poder sentirse más consciente de sus  emociones y sensaciones corporales, de conectarse con sus pensamientos, pudiendo hacer algo distinto con ellos, mientras que en el nivel corporal, se recupera la capacidad de disfrutar.

Las personas que trataron su malestar en  Psicoelfaro nos han dejado su testimonio. 

El ataque de pánico es sólo una de las formas en que se manifiesta la ansiedad,  hay muchas otras, pero todas  pueden tratarse con éxito brindando alivio y posibilidad de curación, de manera veloz, duradera y eficaz en pocas sesiones. Es mi deseo poder acompañarte en este proceso.